sábado, 17 de marzo de 2007

Un poeta, un poema. Jaime Sabines, Hay un modo... Creatura nº 14

Un poeta, un poema. Jaime Sabines. Hay un modo…

Hay un modo de que me hagas completamente feliz, amor mío: muérete.

El Poeta.
Jaime Sabines (1926 – 1999) es un poeta mexicano de poco renombre, al menos en nuestro país, más si es comparado con otros autores mexicanos: Sor Juana Inés de la Cruz, el Nóbel Octavio Paz o Juan Rulfo. Su limitada difusión internacional hace de él un poeta desconocido incluso entre los estudiosos de la literatura en español. Tal vez tenga que ver con el hecho de coincidir en fechas con Octavio Paz y más o menos en época con otros poetas sudamericanos que suelen estudiarse juntos pese a sus diversas procedencia y tendencia. Puede que también haya influido que los grandes valedores de la obra de Sabines en España hayan sido Joan Manuel Serrat, que cantó una de sus composiciones, y sobre todo Miguel Bosé.
Esta poca difusión se traduce en una limitada publicación de su obra en nuestro país. De hecho apenas si puede encontrarse una corta y no muy bien editada antología con el título Uno es el poeta.
Su obra poética se inicia en 1950 con Horal, aunque sus obras mayores comienzan en 1956 con Tarumba. Entre este grupo de obras mayores podemos destacar Yuria, Diario Semanario y poemas en prosa o Maltiempo ya en 1972.
La obra de Sabines se caracteriza por la búsqueda de la sinceridad y de la claridad expresiva: lo importante de su poesía es que sea entendida. De hecho una de sus primeras antologías mexicanas se titula Poesía de la sinceridad. En sus comienzos tiende hacia una poesía más poética, más cargada de imágenes y florida, aunque poco a poco va desnudándola en la forma y centrándose más en qué decir que en cómo decirlo. Logra así llegar a una poesía cargada de sinceridad, de realidad, un tanto prosaica, antirretórica, casi antipoética. Escribe normalmente en versos blancos y en prosa aunque podemos encontrar en tramos distintos de su obra algunos sonetos.
Temáticamente se centra en describir la realidad, en trasladarla a su poesía de la forma más directa posible, como podemos ver en el poema. Temas principales son el vitalismo y el pesimismo, el amor y la muerte tan presentes en la cultura mexicana.
Otro de sus temas recurrentes es el del cuerpo, su sufrimiento y su placer: el dolor y el sexo. “¿Qué putas puedo hacer con mi rodilla?”…” se pregunta o Las anginas te tumban como una pulmonía…”. Fundamental en su producción es el tema del amor y también su relación con la formulación física de este sentimiento: el sexo “No es que muera de amor, muero de ti […] de urgencia mía de mi piel de ti…”
El poema.
El poema, sin título como la mayoría de los del autor, pertenece al libro Diario semanario y poemas en prosa de 1961. Se compone de una única frase, directa, que se queda grabada a la primera lectura, que es casi un golpe para el lector. Parece un poema de completo y entregado amor, pero acaba despertándonos con su imprecación final, tan impropia de un poema amoroso: “muérete”. Pese a la corta extensión del poema podemos encontrar que mantiene un ritmo muy preciso, con cuatro paradas que marcan la entonación, el normal discurrir del discurso amoroso y al final la sorpresa: “modo” “feliz” “amor mío” “muérete”.
Como vemos no es un marbete vacío el de “poesía de la sinceridad” cuando lo aplicamos a la obra de Jaime Sabines. ¿Qué hay más sincero que esta imprecación a su amada, que este deseo de que se muera y le deje tranquilo de una vez para siempre? Es decir, ¿qué hay más pesado que el continuo zumbido del amor en un poemario, en una vida, en dos personas amándose, acariciándose en un banco de un parque? ¿No es lógico sentir ese deseo de paz ante ese zumbido aunque no se diga? Ahí se centra el poema de Sabines en el hartazgo del amor, en su momento pegajoso, empalagoso, insufrible que además ha servido para iluminar gran parte de la producción romántica de la humanidad desde los cancioneros medievales hasta las melosas canciones de algún que otro ejecutante. Estamos, pues, ante un poema a la contra. Pide al amor que lo deje tranquilo, que si quiere verlo feliz lo mejor es que desaparezca. En un poema de amor lo que se encuentra es lo contrario, es la solicitud implacable y repetitiva del poeta hacia el amor, el deseo de más y más amor.
Por otra parte, también está escrito a la contra en el sentido de que pide la muerte de la amada. Lo habitual en la poesía (obsérvese a Garcilaso, Dante y demás) es clamar contra esa muerte, no pedirla, y mucho menos conseguir la felicidad a través de esa muerte. Podríamos colegir que lo que persigue el poeta es que la amada sea convertida en ideal por su muerte, aunque parece esta una interpretación demasiado literaturizada y poco probable si nos atenemos al resto de la obra del poeta.
Otra posible interpretación, tal vez la más certera, nos dice que el poeta siente tanto su amor que lo mejor es que ella muera. Es decir, que el amor es tanto y tan doloroso y angustioso que la mejor manera de resolverlo no es fomentarlo, no es estar juntos siempre, sino lo contrario, la muerte, la desaparición de la amada y así conseguir que la amada sea un bonito recuerdo y no un dolor constante, y preciso siempre presente.
En el resto de la obra de Sabines podemos ver que el tratamiento del tema del amor, tratamiento negativo, toma tintes similares a los del poema: “¿quién podría quererte menos que yo, amor mío?” o “En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se las puede prender fuego.” o “Sólo una tonta podría dedicar su vida a la soledad y al amor.”
Para quitar ese buen mal sabor de boca que dejan estas citas acabemos con una de amor sincero, pues las hay y muchas en la obra de Sabines: “No es nada de tu cuerpo, ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, […] Es sólo este lugar donde estuviste, estos mis brazos tercos.”
Rubén Bravo.

3 comentarios:

kebrantaversos dijo...

Tengo que hacerme con algún librito de este tío. Desgarro y sinceridad a tope.

Creatura dijo...

Me gustó igualmente. Rubén, este es el poeta que le pasaste a JF, ¿No?

Rubén Bravo dijo...

Efectivamente es el poeta del que le regalé una antología a Juan Francisco. Prácticamente he comprado yo toda la edición porque se la he regalado a la mayoría de mis amigos. Hay otra por ahí mucho más difícil de conseguir porque es mexicana. Si tenéis interés os paso los datos.