miércoles, 7 de marzo de 2007

Un poeta, un poema. Luis Rosales, Autobiografía. Creatura Nº 12

Un poeta, un poema. Luis Rosales, Autobiografía.

AUTOBIOGRAFÍA.
COMO EL NAÚFRAGO METÓDICO QUE CONTASE LAS OLAS QUE LE BASTAN PARA MORIR,
Y las contase, y las volviese a contar, para evitar
Errores,
Hasta la última,
Hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre
La frente,
Así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo
De cartón en el baño,
Sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
Sino en las cosas que yo más quería.

El poeta.
Luis Rosales (1910 – 1992) es un poeta granadino de la llamada Generación del 36 (en otro momento, con más calma, hablaremos de la gratuidad con que se emplea el término “generación” en los estudios de literatura) junto a otros poetas de parecido estilo y tendencia: Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo o Luis Felipe Vivanco. Sería posible mencionar también dentro o cerca de este grupo a José García Nieto o incluso a Germán Bleiberg.
Rosales comienza su obra poética en 1935 con el libro Abril, pegado aún a la estética y la temática clásica que marca la obra de todo el grupo mencionado.La poesía de estos autores está muy influida por Garcilaso y el resto de la lírica clásica española, así como por Pedro Salinas, revitalizador de la obra y la idea poética de Garcilaso en la literatura española del siglo XX.
Entre el resto de su producción podemos destacar Rimas (obra a la que pertenece este poema), La casa encendida o Diario de una resurrección.
La publicación de Rimas le valió la concesión del Premio Nacional de Poesía en 1951. Tal vez los más escépticos pongan en duda la validez de este premio dada la situación de la cultura y la política española en el momento y teniendo en cuenta la propia situación de Luis Rosales, falangista militante y convencido (participó desde el comienzo de la Guerra Civil en el aparato de propaganda de la Falange), pero la autenticidad de este premio es indudable una vez es observado objetivamente el poemario. No nos detendremos ahora a glosar la compleja relación entre política, posicionamiento y literatura, sobre todo en tiempos tan turbulentos como los mencionados. Trataremos de abordar el tema en el futuro.
La obra de Rosales a partir de Rimas va alejándose de los modelos clásicos y va tomando un rumbo prosaico, que le lleva a abandonar las formas poéticas tradicionales y a escribir poemas sin rima (tendencia iniciada precisamente en un libro titulado Rimas) y con predilección a la simplificación, a la expresividad más cercana y asimilable por el lector.
El poema.
Autobiografía es el título de este poema que abre la mencionada obra Rimas publicada como ya hemos indicado en 1951, cuando el autor cuenta con 41 años.
En el poema el autor echa una mirada a su vida, a lo que ha sido hasta ahora, a lo que está siendo y a lo que será. De ahí el título tan significativo con que lo dota el poeta.
En el poema Rosales trata de explicar, de explicarse a sí mismo, en que ha consistido su vida, tal vez de explicar de un modo más amplio en que consiste la vida en general. ¿Cuál es la visión que de la vida tiene el poeta? No parece muy optimista “Como el náufrago metódico que contase las olas que le bastan para morir […] así he vivido yo…” Es decir, la vida no es más que esperar la muerte, contar cada instante que falta para morir. El hombre no es más que un náufrago, un ser perdido, solo ante el mundo.
En eso centra el poeta la primera parte del poema, en la que nos indica qué es la vida, cómo la concibe, qué espera de ella. En la segunda parte señala como ha vivido él su propia vida, que ha hecho de su tiempo, de su contar olas y olas. Dice ahora claramente “así he vivido yo…”. ¿Cómo ha vivido el poeta, aparte de esperando la muerte en cada ola? Lo ha hecho de manera prudente. Es destacable el uso de la palabra “prudencia” pues no es de las mejores ni las más lucidas a la hora de contar una vida. No parece precisamente la mejor manera de vivir. Además un tipo de
prudencia muy concreta “…vaga prudencia de caballo de cartón en el baño…” es decir que el poeta ha vivido con el miedo de ser tan quebrable como el cartón, con el miedo de haber vivido rodeado de peligro, del peligro constante de ser mojado y deshacerse y morir. En un poema de su madurez escribirá el poeta “Hay personas a las que el miedo no les da nunca cesantía”.
Termina el poema con una sentencia categórica llena de seguridad y a la vez de una inseguridad latente que proviene de la idea de que todo lo que ha querido lo ha perdido por su propia incapacidad “..sabiendo que jamás me he equivocado en nada, sino en las cosas que yo más quería.” Una frase que todos podríamos firmar, casi una verdad absoluta que todos hemos percibido alguna vez como cierta a la hora de hacer examen de conciencia. Entra el poema en esa zona de la poesía que no se ocupa de transmitir la belleza de la realidad, sino la propia percepción de la realidad, la verdad al fin y al cabo, aunque sea la verdad propia, siempre tan inútil por lo personal, única e indemostrable que es. Tal vez sea esa la mejor zona que ha transitado la poesía española en el siglo XX, la de la verdad propia que nos ha transmitido cada poeta. Volveremos convenientemente sobre el tema de los diversos caminos que toma la poesía.
Hemos de prescindir, a nuestro pesar, del análisis de la forma y las fuentes del poema, imposible por falta de espacio. Rubén Bravo.

Dedicado a Ana, Ana, Cristina y Zaira, por traerme a la memoria este y otros poemas casi ya olvidados.

3 comentarios:

Julio Vegas dijo...

¡Estás lanzado!

Bill Rayos Beta dijo...

¡Excelsior!

Rubén Bravo dijo...

Estoy que lo tiro. Vamos allá con otro.